La niebla en el espejo
Miraba
al espejo y no era yo, eras tú, que ya te ibas. Me lo decía tu mirada
ausente.
Cuánto me dolía verte sabiendo que no estabas.
En el tránsito de la mañana a la última tarde de mi vida te borraste de
mis ojos para alistarte en la lista perpetua de mi memoria, y aquí te
quedarás mientras este árbol de recuerdos reciba las lluvias de un
invierno que jamás se marchará.
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