Veneno
Zar
No es vano que daría cualquier cosa por tenerte un momento conmigo, y este sentimiento cobra fuerza si intento tomar conciencia de que no volverás jamás.
Nunca conocí un dolor así y por este motivo estoy absolutamente desconcertado, abatido, hundido en vida y renegado de todo.
No hay un segundo en el día en que no vea tu imagen en mi mente, que no sienta tu olor, la suavidad de tu pelo, tu jadeo en el calor de la tarde, tu mirada siempre tristona en cualquier momento de felicidad. Y cada segundo una medida importante de mi corazón se desintegra entre tus cenizas.
No es vano que daría cualquier cosa por tenerte un momento conmigo, y ese sentimiento me desvanece buscando el momento de reunirme contigo si tú no vienes a mí.
Sol negro
En la vida y en la muerte el fuego que ardía en ambos se extinguió. Las brasas arrojaron al cielo un humo tan negro que apagó el sol.
El sol desapareció de mi vida para siempre.
Un río cercano a mí arrastró las cenizas hasta verterlas con su caudal en algún lugar que no lograré pisar jamás.
Hasta siempre, J.A.S.F.
Recuerdo del Leteo
El agua se ha detenido al cruzar el puente devastado
donde las estrellas se reflejan en el suelo seco
y agrietado.
Visiones con los ojos vendados, con la sangre que mana de mi cráneo
amordazado,
con las prendas mojadas por tus labios que bebieron de este Leteo.
Me desvelo
entre cada embate contra el puerto de los sueños vanos,
tras los cuales, al abrir los ojos,
puedo ver el viento
gritando, hambriento,
por los vagos recuerdos y los lejanos deseos que lentamente
se apaciguan con un ansia negra y verde
como prados en la noche vedada.
Amada,
en la humedad de este arbóreo paisaje
de hiedra altiva y sonoros cánticos
aplaudo tu llanto tras el amargo brebaje que,
incauta,
viertes en tu boca mientras sueñas con la mía
y de tus labios resbala un alma,
ya de por sí fría,
que se deja arrastrar por este río
en las últimas horas que preceden al alba
de una noche que jamás fue tuya
y tampoco mía.
Las lágrimas del tiempo
Crece, solidario con el mecanismo de las agujas del reloj. Se desarrolla en su mente un influjo de sueños perturbadores que culminan en una eyaculación de estrellas perdidas en la cama. La piscina está caliente y rebosante y ella, desnuda, se contonea delante suya para enloquecerlo mientras juntos se sumergen en el licor clorado. Ella le toma la mano y la aplica sobre su pecho como si ésta fuese una herramienta para moldear el barro, y lo estruja e intenta moldearlo con la forma de su palma. Al poco estaban follando y todo el mundo lo sabía; todos, absolutamente todos sabían lo que habían hecho. Era tan tarde que él decidió dejarse llevar cada noche y despertar mojado con las lágrimas del tiempo.
Tristeza, su nombre
Surge la silueta de una chica con vestido corto desde el oscuro callejón a mi izquierda, su figura se presenta tímida como es ella y la reconocí. Grité su nombre: ¡Tristeza! ¡Tristeza! Y comenzó a caminar hacia atrás hasta fundirse con el angosto lugar. ¡Tristeza! Y me levanté para perseguirla. Se fundió en una sombra y no apareció jamás.
Esta noche volveré a tumbarme sobre el suelo húmedo, antes de que las gotas de luz se evaporen y Tristeza huya con una parte de ese mundo.
Sinestesia
Dime ¿por qué todo se vuelve negro de día y verde cuando llega la noche?
El yo despierto y el yo dormido
Todo lo que no es existe allí.


