Paso demasiado tiempo durmiendo contemplando el firmamento, con cada uno de sus giros de estrella y el viento desojando las horas al otro lado de esta bóveda. En el cielo dejas una huella de nostalgia sempiterna y lóbrega, de infinita mixtura de azules. ¿Sabes? En el espacio hay medidas que ignoras y a mí me sobrepasan estas magnitudes. Estoy condenado a buscar el orden en la comodidad de mi desorden, a pensar en el silencio perverso de su mecanismo de dudosa finitud, en el estruendo del universo y su espejismo de ominosa longitud. Y si huyen tus ojos a esa distancia llevarás el recuerdo de mi infancia a ese lugar al otro lado de esta bóveda de nostalgia sempiterna y lóbrega, porque te di mis versos para que con ellos sellaras esta grieta en el tiempo y mis versos se ahogaron en las lágrimas que tu corazón vertieron.

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