jueves, 28 de diciembre de 2017

Sólo un monstruo

Un monstruo como yo puede matarte o llevarte viva adonde nadie logró llegar jamás.
Un monstruo como yo camina sobre el agua mientras borra su reflejo bajo ella
y permite que lo veas en sueños.
Porque sólo un monstruo como yo te pudo querer tanto que olvidó su naturaleza hasta el punto de mirarse al espejo y no sentir nada;
escuchar su respiración de profunda tristeza
y ahogarse en la pérdida de todo cuanto ama.


lunes, 31 de julio de 2017

Verano oscuro

Intenté beberme un verano en el vidrio fracturado del vaso de la vida. Brindé con la nada en el espacio que ocupa un invierno y este invierno también se derramó sobre las oscuras arenas del tiempo. Tenía tanta sed que aún guardo el sabor del último trago y en ocasiones deseo estar sediento de nuevo. Lástima que la cepa de la que nació aquel caldo pertenece a una cosecha arrasada por el espacio-tiempo.

jueves, 30 de marzo de 2017

El árbol doliente

Desde que te marchaste vivo como un árbol partido en dos por un rayo, con mis mitades como siamesas débilmente unidas a la tierra por unas finas raíces. Esas mitades terminan siendo dos entes completos: una mira al este; la otra al oeste, y pretenden huir, en un fototropismo negativo, en busca de algún sueño que asoma al amanecer o que se manifiesta cuando el sol se esconde tras el soñoliento atardecer de una vida entera. Y son mis lágrimas las que riegan la escasa porción de tierra que me sostiene por los pies, ese agua salada que brota desde un ángulo muerto hacia un abismo con forma de promontorio de promesas incumplidas. Este árbol se mece al viento imaginario del vacío, y sufre un otoño perpetuo en el que sin hojas se deshoja al vaivén de dos mitades que se odian y que están condenadas a soportarse.

viernes, 3 de marzo de 2017

El tiempo es temporal

Adoro las palabras que se pierden en tu boca
cuando la cierras y apagas el mundo de sonidos ahí afuera.
Una vez vivimos juntos en el valle de la muerte,
porque allí sólo se vive una vez,
y en este mundo saltamos de vida en vida sin vivir.

No hice caso de la sombra que se alejaba de ti
cuando caminábamos entre las flores de una primavera helada.
El tiempo es temporal
de arena y tormenta
y tu abrazo que se va
perdido entre la hierba.

Y el viento recorre el planeta como queriendo escapar
de una gravedad que atrapa a lo más frágil,
a lo más volátil, al eco de tu voz,
pero no a mí; pero no a ti,
sin embargo en distintos lugares
ambos dos.